Scroll to top

Consumo moderado de bebidas fermentadas. ¿Es compatible con la Dieta Mediterránea?

Aunque algunas veces no seamos conscientes, la alimentación desempeña un papel determinante en nuestra salud. Tal es así que diferentes estudios concluyen que podría estar detrás de hasta una tercera parte de las enfermedades crónicas.  Los cambios recientes en los patrones de alimentación, a los que cabría sumar un descenso de la actividad física, guardan relación con un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas como la enfermedad cardiovascular, algunos tipos de cáncer, la diabetes mellitus tipo 2, la caries dental, la osteoporosis y algunos trastornos del sistema inmunitario[1].

Junto con la actividad física, la alimentación equilibrada forma parte del mantra de la vida saludable. Por suerte, la Dieta Mediterránea, propia de nuestro país, es uno de los ejemplos más completos de alimentación equilibrada y se caracteriza por la ingesta de una cantidad baja de grasas saturadas y un contenido elevado de ácidos grasos monoinsaturados.

Más allá de eso, no existe una definición exacta de Dieta Mediterránea, común a los países bañados por el mar del que recibe su nombre durante las décadas de 1950-1960, pero sí un consenso sobre cuáles son algunos de sus principales ingredientes. Ésta abarca el aceite de oliva, los cereales integrales, el pan y derivados, las legumbres, los frutos secos, las frutas, las verduras y las hortalizas, así como algunos derivados de la leche (algunos tipos de queso y yogur), el pescado y algunos condimentos y especias[2].

Y en esta lista de productos no pueden faltar bebidas fermentadas como el vino, la cerveza y la sidra, ligadas a la alimentación de muchos pueblos del área mediterránea desde tiempos inmemoriales.

La cerveza contiene polifenoles, compuestos químicos antioxidantes caracterizados por luchar contra los radicales libres en nuestro organismo. Su ingesta moderada, ya sea tradicional o sin alcohol, protege el sistema cardiovascular, como en su momento concluyó el estudio “Bases científicas de los efectos beneficiosos del consumo moderado de cerveza en el sistema cardiovascular”[3], dirigido por el doctor Ramón Estruch, consultor sénior del Hospital Clínic de Barcelona.

Pero los posibles beneficios de la cerveza no solo se limitan a su aportación de polifenoles. En otra de sus investigaciones (“Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular”[4]), el doctor Estruch halló evidencias de que los hábitos dietéticos de los consumidores de cerveza en niveles moderados son más saludables que los de aquellos que no la consumen.

Los bebedores de cerveza de dicho estudio solían consumir esta bebida acompañados de tapas o incluso con las comidas. Así, manifestaron consumir una mayor cantidad de verduras, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva y menor cantidad de productos lácteos que los no bebedores de cerveza, acercándose más a un patrón dietético más próximo a la Dieta Mediterránea.

Por todo ello, la primera conclusión del estudio fue que el patrón de alimentación de los bebedores de cerveza en los países mediterráneos, como España, es mucho más saludable que el de los no bebedores y totalmente diferente al patrón de los bebedores de cerveza de los países anglosajones.

Y este es, precisamente, uno de los factores que explican por qué la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria[5] incluye en su pirámide de Dieta Mediterránea un consumo moderado y responsable de cerveza por parte de adultos sanos y en el marco de una alimentación sana y equilibrada.


[1] F. Márquez-Sandoval, M. Bulló, B. Vizmanos, P. Casas-Agustench, J. Salas-Salvadó. Un patrón de alimentación saludable: la dieta mediterránea tradicional. 2008

[2] F. Márquez-Sandoval, M. Bulló, B. Vizmanos, P. Casas-Agustench, J. Salas-Salvadó. Un patrón de alimentación saludable: la dieta mediterránea tradicional. 2008

[3]G. de Gaetano, S. Costanzo, A. Di Castelnuovo, L. Badimon, D. Bejko, A. Alkerwi, G. Chiva-Blanch, R. Estruch, C. La Vecchia, S. Panico, G. Pounis, F Sofi, S. Stranges, M. Trevisan, F. Ursini, C. Cerletti, MB Donati, L. Iacoviello. “Effects of moderate beer consumption on health and disease: A consensus document”. Nutrition Metabolism and Cardiovascular Disease. 2016

[4] Estruch R. Urpí M. Chiva G. Romero E.S. Covas, M.I. Salas-Salvadó J. Wärnberg J y Lamuela-Raventós R. M. “Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular”. Centro de Información Cerveza y Salud. Estudio 18. Julio 2010

[5] Pirámide de alimentación saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. 2018

Related posts