
La llegada del periodo estival suele plantear un desafío para el mantenimiento de hábitos. Sin embargo, la clave para navegar esta época no reside en la implementación de dietas restrictivas, sino en la adherencia a un patrón alimentario flexible y equilibrado como la Dieta Mediterránea.
Una de sus principales ventajas es su capacidad para incorporar productos de temporada que, durante el verano, son especialmente ricos en agua y nutrientes. Además, permite adaptar sus ingredientes a formatos más frescos e ideales para el verano.
En esta línea, el Dr. Jesús Román, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), subraya que “la clave del éxito de un patrón alimentario no reside en las prohibiciones, sino en el equilibrio y la adherencia. Lo que realmente funciona es aquello que podemos mantener en el tiempo, y nuestro patrón mediterráneo nos da las herramientas para disfrutar del verano contribuyendo a nuestro bienestar general”.
Adherencia y equilibrio: los pilares del éxito
Para facilitar la preservación de hábitos saludables, el experto propone una serie de pautas clave:
- Priorizar la ingesta hídrica: Es fundamental asegurar un consumo adecuado de agua, que puede complementarse con alimentos de alto contenido líquido como frutas, hortalizas y sopas frías.
- Adaptar los platos tradicionales: Se recomienda adaptar el consumo de alimentos como las legumbres a formatos estivales, por ejemplo, en ensaladas o hummus.
- Realizar aperitivos conscientes: Optar por encurtidos, frutos secos o tapas ligeras a base de pescado, marisco o vegetales a la plancha
- Fomentar la socialización: Los encuentros sociales son un componente esencial de la cultura mediterránea y desempeñan un papel importante en el bienestar integral.
Finalmente, el Dr. Román recuerda que “en el marco de un estilo de vida equilibrado, y siempre que se trate de adultos sanos y un consumo moderado, las bebidas fermentadas pueden formar parte de la ecuación social del verano, preferiblemente acompañando a las comidas. Es parte de nuestra cultura y tradición, y el acto de compartir fomenta la socialización, un aspecto clave para nuestro bienestar”.